Por Aníbal E Melo
La Obesidad se ha convertido en algo muy grave, ya que está asociada con una variedad de enfermedades mortales.
Se calcula que en los Estados Unidos aproximadamente 300,000 personas mueren cada año por enfermedades relacionadas con la obesidad.
Y es que los tradicionales métodos para reducir de peso utilizando la reducción de calorías y grasas, combinado con ejercicios, no han demostrado efectos sostenidos a largo plazo.
Ahora, Estudios diversos, han demostrado que una dieta rica en ácidos grasos saludables es eficaz para reducir el peso, y los factores de riesgo de una variedad de enfermedades.
Cabe señalar que el concepto de que se puede comer grasas e inducir la pérdida de peso no es reciente.
La Dieta ketogénica se introdujo originalmente en el 1920, y la misma utiliza una proporción de Grasas respecto de los Carbohidratos de 5 a 1.
Esta Dieta mantiene el cuerpo en un estado de Ketosis, lo que ocurre como resultado del cambio en el combustible que se utiliza como energía.
La oxidación incompleta de los ácidos grasos en el hígado produce la acumulación de unas sustancias llamadas ketónas.
Este es un fenómeno natural que ocurre en los seres humanos durante el ayuno y al momento de la lactancia.
Se ha encontrado que cuando los individuos realizan ejercicios físicos, y tienen un cierto nivel de ketonas en la sangre, están protegidos contra el desarrollo de hipoglucemia.
Además, la ketosis tiene una influencia significativa en la supresión del hambre, por lo que, una Dieta ketogénica es un buen regulador de la ingesta de calorías.
Generalmente se creía que las dietas altas en grasa conducían a la obesidad, a las enfermedades coronarias, a la diabetes y al cáncer.
Esa opinión, sin embargo, estaba basada en Estudios realizados en animales a los que se les habia suministrado una dieta rica en ácidos grasos poli-insaturados.
En contraste, la Dieta ketogénica modifica los factores de riesgo de las enfermedades cardiacas, y aunque se habían llevado a cabo Estudios de corto plazo que examinaban sus efectos, no se conocían los de largo plazo.
En el 2004 se llevó a cabo un Estudio para determinar los efectos de una Dieta Ketogénica de 24 semanas en pacientes obesos.
Fue realizado en 39 hombres y 44 mujeres, y se seleccionaron pacientes con un índice de masa corporal superior a los 35 kg/m2 y con altos niveles de glucosa y colesterol.
El peso, el índice de masa corporal, el colesterol total, los niveles de triglicéridos, el azúcar en la sangre en ayunas, la urea y la creatinina se determinaron antes y después de la dieta.
El resultado fue que el peso y el índice de masa corporal de los pacientes disminuyó significativamente, así como el nivel de colesterol total.
El nivel de Glucosa disminuyó, pero los cambios en el nivel de Urea y Creatinina no fueron significativos.
Es notorio que la administración de una Dieta Ketogénica durante un período de tiempo relativamente largo no produjo efectos secundarios negativos.
Los sujetos estudiados recibieron una Dieta consistente en unos 30g de Carbohidratos en forma de vegetales verdes y ensalada y de 100g de Proteína en forma de carne, pescado, aves, huevos, mariscos y queso.
Hasta hace poco, la Ketosis era vista con aprehensión en el mundo médico.
Sin embargo, la investigación nutricional ha descontado esto y aumentado la conciencia pública sobre sus efectos favorables.
En los seres humanos, los cuerpos Ketónicos son la única fuente adicional de energía cerebral después de la glucosa.
Por lo tanto, el uso de los cuerpos Ketónicos podría haber formado parte del desarrollo evolutivo del cerebro en los seres humanos.
Y es que la generación de ketóna durante el ayuno es esencial para proporcionar un combustible alternativo a la glucosa, lo que ha sido muy efectivo en los tratamientos anti-epilépticos, en algunos casos siendo mucho mejor incluso que el uso de anti-convulsivos.
Además, la Dieta Ketogénica actua como un estabilizador del estado de ánimo en las personas bipolares, y de los que sufren de depresión.
Un argumento contra el consumo de una Dieta alta en grasa es que causa obesidad.
Por otro lado, se ha encontrado que las “dietas azucaradas” son la causa principal de todas las enfermedades crónicas.
Y es que el azúcar acelera el envejecimiento.
Las dietas con una alta carga glucémica están asociadas con el desarrollo de enfermedades cardiovasculares, diabetes Tipo II y de ciertas formas de cáncer.
Con “carga glucémica” me refiero a una dieta de diferentes alimentos que contienen un “índice glucémico” alto.
El índice glucémico es una medida utilizada para determinar los niveles de glucosa después de la ingestión de un carbohidrato.
La clasificación de los carbohidrato según su “índice glucémico” proporciona un mejor predictor de riesgo coronario que el método tradicional de clasificación de los carbohidratos en Simples o Complejos.
Ahora se sabe que las dietas altas en carbohidratos aumentan las concentraciones de los triglicéridos y disminuyen las concentraciones del Colesterol bueno o HDL.
Por otro lado, también se ha encontrado que el azúcar disminuye los niveles de “Vitamina E”, reduciendo así la cantidad de antioxidantes en el cuerpo, lo que está asociado con el cáncer.
Esta observación es bastante lógica porque se sabe que los tumores son enormes absorbentes de azúcar.
Por último, se ha encontrado que la “Osteoporosis” y el “Cáncer de Mama” disminuye con el aumento de la ingesta de grasas saludables.
Juzgue usted.
SALUD!