Por Aníbal E. Melo
Por causas ajenas a sus propias cualidades, la papa ha obtenido una mala reputación, nutricionalmente hablando.
Pero si freímos una Col, la cubrimos con sal y la llenamos de conservantes, su reputación también podría verse afectada.
Las papas son realmente muy nutritivas.
De hecho, durante la Fiebre del Oro del 1897 en Alaska, las papas, literalmente, valían su peso en este. Y es que el Oro era mucho más fácil de encontrar en Alaska que cualquier alimento rico en vitaminas y nutrientes.
El valor nutricional de la papa se hizo evidente para los navegantes europeos poco después de que iniciaron su cultivo.
Originaria de la región Andina de América del Sur, gracias a su alto contenido de Vitaminas - y de ser menos perecedera que muchas otras frutas y verduras - la papa ayudó a proteger a los marineros contra el Escorbuto, una deficiencia de Vitamina C que causa el herpes, la piel pálida y depresión.
Además de la Vitamina C, las papas son una buena fuente de Vitamina B6 y Niacina (vitamina B3 y ácido nicotínico).
Son también ricas en minerales, incluyendo hierro, cobre, manganeso y triptófano.
De hecho, contienen todos los 21 Aminoácidos, que son los bloques de construcción de las Proteínas, formando así las llamadas “proteínas completas” tras la digestión.
Parte de lo que hace a la papa un componente tan excelente de la dieta es el hecho de que son ricas en potasio y bajas en sodio - siempre y cuando no usemos el salero!
Las papas son una mejor fuente de potasio que los plátanos.
Esto es fundamental, ya que el restablecimiento del equilibrio del Sodio y el Potasio en el cuerpo humano, es crítico en la restauración de la salud.
La mayoría de los efectos negativos para la salud que se asocian con las papas son por causa de nuestra inclinación para freírla, untarla de aceite vegetal, y rociarla con sal!
Sin embargo, es cierto que las papas, como los tomates, las berenjenas, los pimientos y las bayas, son parte de la familia de las Solanáceas, y que estas contienen sustancias químicas tóxicas llamadas Alcaloides.
Las “papas silvestres” producen Solanina y Tomatina, compuestos tóxicos destinados a defender la planta de los hongos, de las bacterias - y de nosotros!
Los Indígenas de los Andes aprendieron a comerla con Arcilla, ya que las partículas finas de estas, rodean a las toxinas en el estómago, permitiendo que los Alcaloides que pasan a través de nuestro sistema digestivo no sean afectados.
Por suerte, no se necesita arcilla para digerir las papas modernas, que hemos desarrollado a lo largo de los Siglos y que son más adecuadas para el consumo humano.
Sin embargo, debemos de tener cuidado de no añadir ninguna papa de color verde a nuestras ensaladas, ya que puede ser altamente tóxica.
La exposición a la luz hace que las papas aumenten su contenido de Solanina, dándoles un tinte verde, por lo que no debemos almacenarlas en un lugar soleado.
Debemos mantenerlas en un sitio fresco y oscuro.
Recuerda, asegurate de evitar cualquier papa de color verde, y si a tus papas le comienzan a brotar hojas, asegúrate de eliminarles el brote, ya que contiene un gran nivel de Solanina.
La mayoría de las personas no tienen absolutamente ninguna dificultad para comer plantas de la familia de las Solanáceas. Sin embargo, hay algunas investigaciones que sugieren que las personas que sufren de “dolor musculo-esquelético crónico” se alivian después de eliminar las verduras Solanáceas de sus dietas.
Como siempre, es importante prestar atención a los mensajes que nuestros cuerpos nos están enviando.
Cada vez más personas están empezando a darse cuenta de que nuestra salud como individuos y como especie está inextricablemente ligada a la calidad de los alimentos que comemos y a la salud de los suelos de los que todos dependemos.
Por desgracia, la agricultura moderna todavía se aferra a la práctica del uso de los insecticidas y de los fertilizantes simples.
Pero a medida que más y más personas descubrimos nuevas formas de comer y de vivir, esto también cambiará.
Hasta entonces, compremos papas orgánicas, si es posible, locales.
Y, mejor aún, si las sembramos nosotros mismos!
SALUD!