Los medios de comunicación se han hecho eco de un Artículo, publicado de manera irresponsable, en la Revista Médica "Circulation", el pasado mes de Junio 2017, que tiene por objeto “desacreditar” al Aceite de Coco, diciendo que puede ser malo para el Corazón.
Este Informe emitido por un Comité Asesor de la “Asociación Americana Del Corazón", afirma que sus grasas, son la verdadera causa de las enfermedades cardiovasculares.
Hay algunos problemas serios con esas conclusiones.
Ese Comité, basó su actual recomendación en cuatro "estudios básicos", todos realizados en la década del 1950, de grupos pequeños de "hombres solamente".
Tres de los cuatro Estudios, se llevaron a cabo en poblaciones que no consumían Aceite de Coco regularmente.
Dicho Estudio, comparó, las Dietas altas en Grasas de animales, con las Grasas poli-insaturadas de los vegetales.
Es bien conocido que la Grasa humana almacena hormonas, pesticidas, antibióticos y otras sustancias del medio ambiente, que podrían ser factores negativos a tomar en cuenta al momento de evaluar las causas de las Enfermedades del Corazón.
Pero lo es también, que las Grasas Vegetales como la del Aceite de Coco no almacenan esas sustancias potencialmente dañinas.
Por otro lado, los Autores no mencionan si la Edad o el Tabaquismo fueron evaluados durante esos Estudios.
Fumar, era muy frecuente en la década del 1950, lo que es un punto muy importante, ya que ahora sabemos que este vicio contribuye al deterioro del Corazón.
Tampoco presentan las “Cifras Brutas” de cuántas personas en cada grupo presentaron eventos cardíacos, por lo que sus Resúmenes son difíciles de evaluar.
Pero el Factor decisivo en este Artículo es el que se establece en la “Página E13”, en la Sección sobre el Aceite de Coco:
"No se han reportado Ensayos Clínicos comparando los efectos directos cardiovasculares que tiene el consumir Aceite de Coco."
Estos Estudios fueron hechos sobre los ácidos grasos saturados de algunos individuos que mostraban un aumento minúsculo en el Colesterol LDL ("malo"), sin racionalizar otro pequeño aumento en el HDL ("bueno").
Además, el problema aquí es que las Grasas no sinteticas como el Aceite de Coco, o la Manteca de Cerdo, no contienen ácidos grasos individuales sino, combinaciones de muchos ácidos grasos que tienen propiedades diferentes, y que se equilibran entre si.
Completamente ignoradas quedaron las Grasas Saturadas contenidas en el Aceite de Coco conocidas como “Triglicéridos de Cadena Media”.
Además debemos saber, que el Aceite de Coco también contiene grasas mono y poli-insaturadas, que son según el Comité las más saludables.
Otro de los detalles importantes que se saltaron, es decir que el 70% de las Grasas Saturadas del Aceite de Coco son “triglicéridos de cadena media”, que o bien se convierten en Ketonas o se queman inmediatamente como Combustible para los Músculos y otros órganos del cuerpo, pero que no se almacenan en forma de grasa.
Las Ketonas provienen de la descomposición de la Grasa y proporcionan un “combustible alternativo” para el Cerebro y la mayoría de los órganos durante el Ayuno o por motivo de Células que son resistentes a la Insulina.
En un reciente Estudio llevado a cabo en Japón, se encontró que el “ácido láurico” estimula la producción de ketonas.
Por otro lado, existen cientos de Estudios sobre los beneficios del Aceite de Coco.
Por ejemplo, el “ácido láurico”, que constituye alrededor del 50% del Aceite de Coco, es anti-microbiano - y hay numerosos Estudios que demuestran que mata bacterias, virus, y hongos como la Candida y los protozoos.
Dicho Comité “conjetura” que las personas que consumen Grasas Saturadas tienen hábitos alimenticios malsanos, sin ninguna prueba.
En estos días, muchos, si no la mayoría de las personas que abrazan el Aceite de Coco lo hacen porque están tratando de adoptar una alimentación más sana, así como un Estilo de Vida más saludable, y en general comen Pescado que contiene “Grasas Omega-3”, mismos que no estaban bajo el radar en el 1950, cuando se llevaron a cabo los llamados “estudios básicos” de este Informe.
La “Asociación Americana del Corazón” y otras Organizaciones que perpetúan esos “mitos” tienen que hacer su Tarea y aprender más acerca de los “triglicéridos de cadena media”, así como estudiar todos los efectos beneficiosos que tiene el Aceite de Coco, que prefieren ignorar.
El punto de que algunas personas pueden beneficiarse al comer más Grasas Poli-insaturadas en lugar de Grasas animales puede ser muy válido.
Pero el Aceite de Coco no es grasa animal y sin embargo, la conclusión que salió de su largo Informe es que “el aceite de coco es malo para el corazón”.
Dicha Información, que fue ampliamente difundida por los medios de comunicación llegó a esa Conclusión, sin siquiera investigar si hay alguna relación directa entre el Aceite de Coco y dichas enfermedades.
Lamentablemente, ese Mensaje ya se ha vuelto viral.
Es irresponsable e inadmisible que este Comité haga tales afirmaciones sin tener pruebas de lo que afirma.
Por lo que debería emitir una Aclaración de que no existen pruebas que indiquen que el Aceite de Coco tiene un efecto negativo sobre el Corazón, y encontrar la manera de convertirla en viral.
SALUD!