viernes, 14 de julio de 2017

Sobre Los Acidos Grasos Omega-3 y Omega-6

Por Aníbal E. Melo


Los Omega-3 y los Omega-6 son “ácidos grasos esenciales”, lo que significa que no los producimos nosotros mismos, por lo que necesitamos obtenerlos de nuestra Dieta.


Ambos ácidos grasos difieren entre sí en su estructura química.

En las dietas modernas hay pocas fuentes de ácidos grasos Omega-3.

Siendo su fuente principalmente la Grasa de los Peces de agua fría como el Salmón, la Sardina, el Arenque, el Bacalao, y el Pescado azul.

Hay dos ácidos grasos Omega-3 críticos que el cuerpo necesita, el “eicosapentaenoico (EPA)” y el “docosahexaenoico (DHA)”.

Algunas fuentes vegetales, tales como las Nueces y las Semillas de Lino contienen un ácido precursor de Omega-3, llamado “alfa-linolénico”, que el cuerpo puede convertir en "EPA" y en "DHA".

Los “EPA” y los “DHA” son los bloques de construcción necesarios para las Hormonas que controlan nuestra Función Inmune, Coagulación de la Sangre, Crecimiento Celular, así como los componentes de las Membranas Celulares.

Por otro lado, los alimentos que consumimos en las dietas modernas que contienen los ácidos grasos Omega-6 son numerosos.

Se encuentran en las semillas de los frutos secos y en los aceites extraídos de ellos.

Son los llamados “aceites vegetales refinados”, como el de Soja, y los que se utilizan en la mayoría de los bocadillos, galletas, y dulces, así como en la comida chatarra.

El Aceite de Soja es ahora tan omnipresente en las comidas rápidas y en los alimentos procesados ​​que se estima que un asombroso 20% de las calorías que consumen los estadounidenses provienen de esa fuente única.

El cuerpo construye Hormonas de ácidos Grasos Omega 6, pero no los Omega-3.

En general, las Hormonas derivadas de las dos clases de ácidos grasos tienen efectos opuestos.

Los Omega-6 tienden a “aumentar la Inflamación”, componente importante de la respuesta inmune, la coagulación de la sangre, y la proliferación Celular.

Mientras que los ácidos grasos Omega-3 disminuyen esas funciones.

Ambas familias de Hormonas deben estar en equilibrio para mantener una salud óptima, por lo que hay algunos beneficios que provienen de los Omega-6.

Muchos expertos en nutrición creen que antes de que la dieta moderna se compusiese en gran medida de alimentos procesados, los seres humanos consumiamos ácidos grasos Omega-3 y 6  en cantidades más o menos iguales.

Sin embargo, para nuestro perjuicio, la mayoría de las personas ahora consumen demasiado de los omega-6 y no lo suficiente de los Omega-3.

Este desequilibrio dietético es lo que explica el aumento de enfermedades tales como el asma, las enfermedades coronarias, muchas formas de cáncer, las auto-inmunes y las neuro-degenerativas, todas los cuales se cree se derivan de la inflamación del cuerpo.

El desequilibrio entre los ácidos omega-3 y los 6 también contribuye con la obesidad, la depresión, la dislexia, la hiperactividad e incluso con el temperamento violento.

Según Joseph Hibbeln, MD, psiquiatra del “Instituto Nacional de la Salud”, quizás la principal autoridad del mundo respecto de la relación existente entre el consumo de grasa y la salud mental, mantener una proporción adecuada entre ambas grasas puede aliviar las condiciones mentales antes mencionadas.

En la “Conferencia de Nutrición y Salud” del 2006, patrocinada por la “La Escuela de Medicina de la Universidad de Arizona” y el “Colegio de Médicos y Cirujanos de la Universidad de Columbia”, el Dr. Hibbeln citó un Estudio que muestró que la violencia en una Prisión británica se redujo en un 37% después de que los Aceites Omega y algunas Vitaminas fueron añadidas a las dietas de los presos.

Y si uno persigue una Dieta Anti-inflamatoria, debemos consumir una relación saludable de ambos ácidos grasos.

En general, sin embargo, se puede reducir los niveles del Omega-6 mediante la reducción de consumo de alimentos procesados, comidas rápidas y aceites vegetales poli-insaturados (maíz, girasol, cártamo, soja y de semilla de algodón, por ejemplo).

En casa, utilizamos el aceite de Coco y el de Oliva extra-virgen prensado en frío, tanto para cocinar, como para los Aderezos de las ensaladas.

Debemos comer más Grasa de Pescado o tomar Suplementos de “aceite de pescado”, Nueces, Semillas de Lino, y Huevos, todos ricos en ácidos Grasos Omega-3.

Nuestro cuerpo y mente nos lo agradecerán.


SALUD!